El protocolo de familia no es un contrato ni reemplaza al estatuto social. Es el documento donde la familia acuerda, antes de necesitarlo, cómo se van a resolver las cosas que siempre terminan en conflicto.
Qué separa
Una empresa familiar mezcla tres roles que responden a lógicas distintas: la familia, que se rige por el afecto y la pertenencia; la propiedad, que se rige por el capital aportado; y la gestión, que se rige por la capacidad. El protocolo existe para que cada decisión se tome en el ámbito que le corresponde.
Qué suele contener
- Condiciones de ingreso de familiares a la empresa: formación previa, experiencia externa, proceso de selección.
- Política de remuneración: cómo se paga el trabajo y cómo se distribuyen las utilidades, que no son lo mismo.
- Régimen de transferencia de acciones y qué pasa ante una separación, un fallecimiento o la salida de un socio.
- Órganos de gobierno: directorio, consejo de familia, y qué se decide en cada uno.
- Mecanismo de resolución de conflictos antes de llegar a instancia judicial.
Cuándo escribirlo
Cuando no hace falta. Un protocolo escrito en medio de una disputa se negocia posición por posición y termina reflejando la relación de fuerzas del momento, no un acuerdo duradero. Escrito en un momento tranquilo, es un ejercicio de previsión y todos ceden algo sin sentir que pierden.
La mayor parte del beneficio aparece durante la conversación previa, no en el documento final. Es la primera vez que la familia habla de sucesión, de dinero y de expectativas con un tercero presente y sin urgencia.
La segunda generación es la que más lo necesita y la que menos lo pide. Cuando el fundador todavía está en actividad es el momento en que el acuerdo tiene más autoridad y menos costo.